viernes, 25 de julio de 2025

Inmóvil...

 

¿Cuántas batallas quedan por librar?
¿Cuántos pasos por dar?
¿Cuántos problemas por resolver?

         Tengo la necesidad de quedarme inmóvil,
         mientras el camino avanza bajo mis pies.
         No termino de comprender la tremenda necedad
         de caminar antes de correr.

Las luchas más cruentas
se dan al abrir los ojos y decidirse a despertar.
La falacia del movimiento queda al descubierto
cuando uno realmente decide avanzar.

         No creas eso de que el tiempo pasa,
         ni que la vida lo hace;
         la ilusión es lo único inmutable,
         mientras la verdad cambia día con día.

Realmente no estás fatigado,
es el universo quien lo está.
Es la vida la que se apaga poco a poco,
no tú.

          La falsedad del deseo es tan verdadera,
          que se nos va el pensamiento en ello,
           y la razón calla, mientras el delirio nos grita.

No hay más por hablar ni por escuchar,
mientras los oídos callen y la boca se cierre.
Que el destino nos sienta sin tacto,
que el aroma respire nuestra esencia,
y que yo me quede atrás
mientras mi búsqueda perdura
.


                                                                                                       FABO

lunes, 14 de abril de 2025

Me gusta pensarte lento...

Me gusta pensarte lento,
como la savia que resbala por la corteza del árbol,
abordando cada detalle de uno en uno,
recordando palabras para armar frases,
armando frases para recordar instantes,
y ese instante eterno que no durará nada.

Me gusta pensarte lento,
para no tener que recordarte,
para verte pasar de a poco,
sin que termines de irte por completo.

Me gusta pensarte lento,
paso a paso, aunque mis pies no caminen,
respiro a respiro, aunque tú me robes el aliento,
caricia a caricia, en esa tu humanidad tan incorpórea.

Me gusta pensarte lento,
y sumergirme en el mar hecho de gotas tuyas,
volar con el viento por ti exhalado,
correr por la tierra de partículas de tu piel.

Me gusta pensarte lento,
así como sin quererlo,
así como sin notarlo,
así, como motivo y causa de todo.

                                                                                                                        FABO

martes, 3 de septiembre de 2024

El sueño...

El sueño siempre era el mismo: yo, sentado a la orilla del río, veía un pez gigante, negro grisáceo, con ojos tan expresivos como los de un niño, que me rogaban por algo que no lograba entender. Sus escamas brillaban como plata sin pulir, y los filamentos sobre su boca parecían ser unas delgadas manos suplicantes. Yo solo podía verlo cruzar por el río, casi tan negro como él. Sus movimientos, tan violentos y calculados a la vez, me causaban fascinación y terror al unísono. Al despertar, me miraba al espejo con una fina capa de sudor, y me preguntaba si realmente no era el agua del río sobre mi rostro, salpicada por alguno de los movimientos del pez. Fueron seis noches seguidas con el mismo sueño, pero en la séptima algo cambió: el pez se acercó, como acechándome. Me miró con esos ojos enormes y se detuvo justo frente a mí. La luna reflejaba algunos de sus rayos en sus escamas, y estas, a su vez, sobre mis ojos. Sentí su mirada pesada, oscura y severa. Me quedé inmóvil y expectante. Por un instante, parecía que iba a decirme algo, y justo en el momento en que se disponía a articular algún sonido, un trueno estruendoso me despertó, devolviéndome al silencio de mi habitación. La lluvia sonaba como canicas estrellándose en el piso. Me asomé por la ventana y, al ver mi reflejo, identifiqué esa mirada melancólica. Pude ver mi sombra bajo la luz de la luna, pude sentir el río, pude encontrar mi camino.

El sueño siempre era el mismo: yo, nadando por el río. Un hombre, no tan joven, delgado y con barba, me observaba temeroso, impresionado y algo atónito desde la orilla. Yo lo miraba con pesar y duda; parecía perdido. Traté de hacer un movimiento a manera de saludo para que entendiese que no quería hacerle daño. Él solo abrió más los ojos, mirándome detenidamente. Algo no me hacía sentir tranquilo, así que agité mi cuerpo, tratando de hacerlo huir. Al despertar, seguía en la cueva, viendo mi reflejo en los cristales que allí se formaban. Mi rostro estaba algo alterado, y una aleta parecía llena de un poco de lodo. Por un momento, pensé si realmente no era lodo de la orilla del río que había quedado en mí al moverme tan bruscamente para espantar al hombre. Fueron seis noches seguidas con el mismo sueño, pero en la séptima algo cambió: me aproximé al hombre muy cerca de la orilla; esta vez no tendría miedo. Me detuve justo frente a él. Había una luna llena que hacía brillar mis escamas, y traté de llamar su atención reflejando los rayos en su rostro. Lo observé fijamente y, en el preciso momento en el que me disponía a hablarle, un trueno estruendoso me despertó, devolviéndome al silencio de la cueva. La lluvia sonaba como canicas estrellándose en la superficie. Me asomé hacia un cristal y, al ver mi reflejo, identifiqué esa mirada melancólica. Pude ver mi sombra bajo la luz de la luna, pude sentir el río, pude encontrar mi camino.


                                                                                                                              FABO  

miércoles, 4 de octubre de 2023

Si no pensara en ti...

Si no pensara en ti, ¿entonces en qué pensaría?
Malgastar mis pensamientos en filosofía
o ingeniería,
créeme, amor mío,
buena vida no sería.
 
Si no pensara en ti, ¿entonces en qué pensaría?
En la vida y en la muerte,
o que mi esencia trascendería,
la verdad es que para mí
sería una tontería.
 
Si no pensara en ti, ¿entonces en qué pensaría?
Que la noche está estrellada,
que el viento soplaría,
que el día está soleado,
¡qué gran antipatía!
 
Si no pensara en ti, ¿entonces en qué pensaría?
Sería un vacío constante,
sería plena agonía,
sería vivir una vida
que jamás yo viviría.

                                                  FABO

jueves, 24 de agosto de 2023

La libreta vacía

A veces, cuando miro una libreta vacía,
me dan ganas de llenarla de tus recuerdos,
aunque me pregunto si sus hojas serán suficientes
para vaciarlos de uno a uno.

   Una hoja, una letra, una palabra,
   una línea, un recuerdo, un suspiro,
   un trago, una memoria tullida,
   otra página.

Las letras se confabulan y se acomodan
proyectando imágenes que no son preceptíbles
para ningún ojo
pero sí para cualquier alma.

  Los párrafos se aglomeran
  y forman edificios burocráticos
  con miles de formatos que llenar,
  sólo para recordar el color de tu vestido.

Un texto alegre y uno melancólico,
o mejor dicho, dos textos que parecen uno
que se funden en el vaivén de la nostalgia,
como el mar en calma que parece embravecido.

  La tinta se agota, así como las horas,
  así como la memoria, así como las manos,
  así como la pluma,
  así como el papel.

La noche muere como la libreta,
la mañana renace y curiosamente
a poca distancia, miro una libreta
y me dan ganas
de llenarla de tus recuerdos.


                                                          FABO

miércoles, 5 de julio de 2023

La fugitiva

Ella se escapa de todo,
de los besos más afables,
de los brazos más amables
de los pantanos de lodo.

  Ella se escapa de todo,
  de las noches más serenas,
  de los cantos de sirenas,
  de los recuerdos en el recodo.

Ella se escapa de todo,
de la mirada furtiva,
de la tempestad que castiga,
y de todo lo que no sea su modo.

  Ella se escapa de todo,
  de ella y de su sentir,
  de ella y su vivir,
  ella se escapa de mí.

                                                              FABO


lunes, 26 de julio de 2021

Dicen...

Dicen que las madrugadas no existen
sino hasta que uno ve el amanecer
reflejado en tu mirada.

           Dicen que uno no sabe de melodías
           sino hasta que escuchan tu risa a lo lejos
           o cuando hablas susurrando.

  Dicen que uno no ha probado un manjar
  si no ha robado, aunque sea un solo beso, 
  de tus dulces labios.

Dicen que uno no sabe de calma
si no se ha recostado en tu regazo
y sentido tú palpitar en su oído.

      Dicen que la esperanza es verdadera
      sólo cuando la han visto
      a través de tus ojos grandes.

Dicen que la nostalgia
se siente solo al recordarte
y aún a la distancia, reconfortas.

    Dicen que eres tú, todo aquello
    que el universo destinó para mi,
    sin siquiera pedirlo, sin siquiera notarlo.


Y sabes qué... 
                          tenían razón.


                                                                                                                  FABO
 

lunes, 22 de febrero de 2021

En azul...

Me gusta verla en azul...

Y no sólo me refiero en ese hermoso vestido entallado a su linda figura,
me refiero a ese azul eléctrico de relámpago escapando a media tormenta,
intempestivo y enérgico, 
con ese fulgor resplandeciente 
que por un momento lo ilumina todo.

En ese azul profundo de mar en calma,
lleno de promesas y esperanzas,
que medita su pasado y anhela su futuro.

En ese azul claro de cielo despejado,
que da paso al calor de un sol de verano,
ese que brinda respuestas sin siquiera tener dudas.

Me gusta verla en azul...

Ese aromático de lavanda azul,
que perfuma el viento y el alma,
que embriaga los sentidos
con su tenue color.

Ese de ventana en casa antigua,
que conoce su historia y la grita en su silencio
y uno que pasa a su lado
la escucha sin notarlo. 

Ese azul de seda fina,
que acaricia su piel al deslizarse suavemente,
invitando a un deseo 
que busca volverse promesa.

Me gusta verla en azul...

y en blue, le bleu, caerulio,  texotli, ch´ooh...

no importa el idioma, no importa el tono...

me gusta verla en azul.

                                                                                               FABO




 

sábado, 6 de junio de 2020

Vuelve a mí...

Sus manos recorren mi piel a la distancia,
el frío de su ausencia congela mis sueños
y los deja para después,
para cuando esté ella.

   La noche aluzada por el plenilunio
   me recuerda su pálida y tersa piel,
   y mi boca impura se renueva
   con sólo evocar su nombre en un suspiro.

 Será que la penumbra suena a violines,
 o será que es su voz la que suena a notas
 de un concierto en mi memoria.

    Tal vez sólo sea el recuerdo táctil
    de sus besos repartidos en mi espalda,
    de sus huellas dactilares en mi rostro
    o la idea de que ella aún me extraña.

Es gracioso cómo se siente un vacío
cuando estoy a milímetros de ella
y lo anhelo.

   Es gracioso cómo se siente un vacío
   cuando estoy a kilómetros de ella
   y me mata.

Vuelve a mí, mi bien amada,
 para que el corazón me lata,
 vuelve para que la sangre fluya
y por fin, me regrese el alma.

                                                                                             FABO   

sábado, 2 de mayo de 2020

Si yo no supiera que estoy vivo...

Si yo no supiera que estoy vivo...
pensaría que estoy en el paraíso
y que el verde de tus ojos es vida
y las nubes son el blanco de tu piel.

  Si yo no supiera que estoy vivo...
  pensaría que estoy en el infierno
  porque tu ausencia quema
  y tu lejanía castiga.

     Si yo no supiera que estoy vivo...
     pensaría que estoy en el limbo
     y que tus besos son ancla del mundo
     que me llama a pesar de su indiferencia.

Si yo no supiera que estoy vivo...
pensaría que de verdad estoy vivo,
porque la sangre hierve cuando me abrazas
y el corazón late nomas al verte.

   Si yo no supiera que estoy vivo...
   lucharía por estarlo vida mía,
   porque estar a tu lado es una vida
   de esas que vale la pena vivir.


                                                                             FABO

viernes, 17 de abril de 2020

A la distancia...

Siempre he escuchado
que todo depende del cristal con que se mire
y yo hoy amor,
te veo a través del cristal de una pantalla.

    Tu aroma sigue encerrado en mi mente
    y tu cuerpo tibio aún es fuente de calor,
    mientras tu sonrisa se aparece en sueños
    sólo para decirme "recuérdeme así".

No me dejo vencer,
ni ante la desolación de un aislamiento,
ni ante la imperiosa necesidad de tenerte lejos,
sólo para cuidarte.

   Es irónico que por el momento
   lo mejor sea tenerte alejada
   y que a diario sienta más tu cercanía
   porque conozco tus sueños, mientras tú los sueñas.

Las ganas de verte me dan fuerza
para luchar contra ese jinete apocalíptico
que recorre las calles desiertas
como desiertas están mis manos sin ti.

    Yo, por mi parte, me seguiré cubriendo
     con la sábana blanca, como tu piel,
     miraré al despertar el verde césped, como tu mirada
     y por la tarde escuchare la canción, con tu murmullo oculto.

Hoy te deseo un buen día, una buena tarde,
una buena noche y una buena vida,
te quiero y te lo digo suave al oído, créeme,
aunque estés a la distancia.

                                                                                 FABO
   


viernes, 3 de abril de 2020

Amor en cuatro letras...

La distancia no es nada
cuando la cercanía de tu recuerdo
me habla por lo bajo.

  El tiempo se escurre por mis manos
  y mis aliados
  y mis némesis, firman una tregua.

Los sueños ya no se vuelven realidad
porque el pasado
se vuelve el presente tangente.

 La noche se estrella en tu mirada
 y las estrellas nacen en tu ser
 ese ser que nada sabe y todo entiende.

   Ya no me hables así
   que a todo haré caso,
   mi mente se nubla entre
   acción y sueño
   y vida ... te elijo sueño.

 Amor, cuatro letras,
 un sentimiento,
 dos soledades
 y una verdad.

                                                            FABO

lunes, 9 de marzo de 2020

Nueve de marzo del 2020...

Recorrer el mismo camino el día de hoy fue todo menos "lo mismo".

Sobre las copas de los árboles caía el sol en pleno, vivificante en una mañana clara con un aire tenue que recorre el espacio con levedad; volteé a ver el cielo claro y despejado por unos segundos y eso me hizo notar que la calle se encontraba de la misma manera, totalmente despejada, me detuve por un instante y giré mi rostro para tener una perspectiva total de la calle. En la esquina no estaba la señora Mari vendiendo sus ricos tamales, en el edificio de enfrente no estaba Rosa la vigilante, y unos pasos más adelante no se encontraba la señora del aseo del edificio azul con número 54, la que a esa hora siempre barre la calle.

De igual forma el arroyo vehicular se encontraba más despejado de lo normal, al doblar la esquina la escuela estaba menos ruidosa y no se encontraba la señorita que vigila la puerta, en cambio se encontraba un nuevo vigilante.

Seguí mi camino algo desconcertado, el día se sentía sólo, como si una parte fundamental de la vida hubiera desaparecido. Llegué a la oficina y tomé el elevador, a esta hora siempre me encuentro con la hermosa chica de la oficina del 4o piso; pero hoy no fue así, no sentí su dulce aroma invadir el ascensor, no sentí su linda mirada ni su dulce voz decir "buen día" con esa hermosa sonrisa. No la vi en su hermoso traje sastre con su cabello recogido. No la vi, y eso me llenó de profunda inquietud.

Al entrar a la oficina Pamela no estaba para decirme su característico "buenos días ingeniero" ni la Lic. Verónica para regañarme por haber hecho mal la póliza de gastos.

Todos los demás estábamos laborando con "normalidad" si es que se le puede llamar así, pero algo no funcionaba, algo no estaba bien, la ausencia de todas ellas pesaba y hasta cierto punto dolía; entonces me puse a reflexionar en la falta que me hacen todas ellas, en lo acostumbrado que estoy a su presencia y lo complementarias que son en mi vida. En lo necesarias que son para sus padres, sus parejas, sus hijos, para toda la sociedad y para todo el mundo. En cómo su belleza, y no hablo sólo de su aspecto, sino de esa que irradian sólo por ser ellas, llena nuestra vana existencia y pueden convertirla en algo sublime. Me sentí vacío y un nudo grave se formó en la boca de mi estómago al pensar ¿Y si mañana no las viera de nuevo, o pasado, o en un mes...? Lo imposible de ese pensamiento me hizo recargarme en el asiento y ver el techo con la luz blanca fría... fría como mi día sin ellas.

Pensé en mi madre, mi hermana y mi sobrina... En las madres, hermanas y sobrinas de alguien más y que a ellas también yo las extraño.

La falta de ellas, de todas, es impensable, innecesaria y dolorosa.

Hoy no sólo yo te extraño... hoy te extraña toda una nación... hoy te extraña todo el mundo...


                                                                                                               FABO

miércoles, 19 de febrero de 2020

Escribiendo esta historia...

La mañana aclara y los sonidos de una ciudad aún un tanto dormida comienzan a sonar en nuestra habitación, nosotros de la misma forma movemos cada quien una parte de nuestro cuerpo; tú estiras las piernas y yo estiro los brazos... tan complementarios como siempre... y poco a poco las sábanas se despegan de nosotros como si de la cáscara de una fruta se tratase.

Tu pequeña figura se dibuja a contraluz con las persianas aún cerradas, pareces un cuadro recién terminado y yo te admiro con los ojos entrecerrados, será que eres un sueño, pienso, pero al abrirlos un poco más me doy cuenta por completo... sí eres un sueño. Te arreglas y me miras de reojo, tu tierna voz me dice "Anda que se hace tarde" ¿Tarde para qué? si a tu lado tengo todo el tiempo del mundo.

El desayuno pasa como siempre, yo preparando el café, tú preparando la fruta, tus movimientos casi automáticos hablan del domino absoluto que tienes del espacio, de todo, me gusta verte porque me vuelvo un mero espectador en esa obra que montas cada mañana, con tus propios diálogos y movimientos, produces, diriges... y terminas por encantar al público.

Salimos y yo me enfrento a los problemas de la infraestructura de un país que pareciese se cae a pedazos y a mí me toca colocar una que otra pieza de este rompecabezas, mientras tú peleas con el "partner" y el "canal"... lo que sea que eso signifique... pero a pesar del estrés siempre sales triunfadora, a veces me sorprende la manera en la que tú misma no notas lo ingeniosa que eres.

Paso por ti y cenamos, vamos a ese lugar de pasta y pizza... Cosmo para ti, tinto para mí... y reímos, no sé bien de qué, pero lo hacemos, una risa hilarante en tu boca, una media sonrisa en la mía. Otro trago, por qué no, y la plática se torna más seria, en el futuro; en tus metas, en las mías y en las nuestras... nada me da más felicidad que vivir un futuro contigo en nuestro presente.

Nos vamos a dormir, "Vaya día", sueltas entre un suspiro de cansancio y de alivio, "No estuvo tan mal", replico mientras te tomo de la cintura, y nos acostamos, más no dormimos... la noche susurra con autos cruzando la avenida y destella una luz tenue de los faroles encendidos en la calle. "Te amo" te digo, "Te amo" me dices, tomas las almohadas y las cobijas para ti, dejándome una limosna de cada uno, que yo tomo con gusto y te abrazo... "Buenas noches".

Ese hubiera sido un gran día, pero no es así... tú hoy estás en otros brazos...

.... y yo... estoy escribiendo esta historia.

                                                                                                              FABO

viernes, 7 de febrero de 2020

Con el brillo del sol...

La tarde gozaba de todo el esplendor del sol y las nubes navegaban el cielo como grandes trasatlánticos que a la vista pareciesen pesados, pero son ligeros en el mar.

La luz era perfecta sobre el escritorio y la vista inspiraba; tomé mi pequeño cuaderno negro y la pluma del cajón, me senté en la silla de respaldo negro y abrí la última hoja en blanco, estaba seguro que las ideas fluirían como agua en una fuente de Toscana, sin embargo no fue así, poco a poco comencé a sentir un cierto martirio por ese "bloqueo de escritor", justo en ese momento ella atravesó la puerta, sabía que era ella no sólo porque era la única en la casa a parte de mí, sino por su andar ligero y su aroma que se adueñaba del ambiente, como ella se adueñaba de todo.

- ¿Qué haces? - su fragante voz embriagó mis sentidos - Trato de escribir algo, pero no se me ocurre nada - le contesté sin despegar mi rostro del cuaderno y con una mano sujetando mi cien derecha como si tratara de tapar la gotera de ideas. Por un momento permaneció en silencio, hasta que su melodiosa voz rompió el solemne momento - ¿Por qué no escribes algo sobre mí? - Me giré para observarla y en ese momento sonrió... y no me refiero a una sonrisa y ya , de esas que se dan con displicencia y acuerdo, o esas sonrisas que se dan por compañerismo... sonrió, como un niño que abraza a su madre, como el abuelo que ve a los nietos, como las aves que surcan los cielos en primavera, sonrió como la vida le sonríe a las flores y las estrellas a la noche, sonrió como la luna cuando recuerda a su amado sol y eso lo refleja.

Acompañado de eso sus ojos de avellana me miraban, pero no una simple mirada que aprecia algo a través del sentido de la visa, me miró... como observan los poetas a la luna, como los peces observan el profundo mar donde residen, me miró como un recién nacido mira el mundo que esta por vivir, me miró con la fiereza del tigre que ha visto a su presa, seductora como aroma de jazmines y profunda como caverna misteriosa, me miró como fuego en una hoguera en plena noche de junio, me miró como se ven los espíritus unos a otros.

Su cabello de un dorado opaco resplandecía con el brillo del sol, radiante, pero no como una luz que destella y ya... radiante como una mañana de primavera, como los pasos sobre el pasto que irradian tranquilidad, radiante como un "te amo" dicho en los labios de una enamorada para los oídos de su amado, radiante como un nuevo día lleno de "quizás" y "tal vez", de esos que tienen una infinidad de posibilidades en un sólo segundo, radiante como el brillo de un diamante en bruto con la promesa de ser una verdadera joya, radiante como el sonido de un "ya vuelvo" esperanzador en alguien que parte a la lejanía... pero regresa.

Su piel se veía tan suave, pero no un suave de sábana recién planchada, me refiero a esa suavidad que haría parecer una lija al terciopelo, una suavidad de pétalo de rosa tocada por el rocío de la mañana, tan suave como la brisa que mueve los árboles, un suave de verano, que como el tinto del mismo nombre, te refresca hasta el alma, suave como una pluma que cae de un ave que acaricia el cielo en su caída, suave como un beso tan sutil que no sabes si en verdad te han besado hasta que tienes esa reacción de suaves voltios en tu cuerpo.

Los labios jugosos, pero no me refiero a esos que son como una fruta esperando brindar su jugo, jugosos como la vida misma que espera ser exprimida hasta la última gota y te hace pensar "He vivido", jugosos como el imaginario de un niño de cinco años que sueña con ser astronauta en un mundo de dinosaurios, y lo hace; jugosos como los libros de poesía y de cuentos, esos que uno puede exprimir una y otra vez y no termina de comerlos, jugosos como el atractivo ser de su figura por ser devorada.

La miré por unos segundos más... - De acuerdo- ... contesté... - Algo se me ocurrirá - 



                                                                                                                           FABO   

miércoles, 5 de febrero de 2020

La hoja...

Al asomarme por la ventana
noto que una hoja se desprende de la rama
y siento que el otoño me llega en plena primavera.

   El viento juega con la hoja,
   la hoja juega con mi mirada
   dejándola perdida a cualquier parte
   cuando su rumbo deja de ser perceptible.

       Me quedo ahí, imaginando su destino,
       si la hoja habrá percibido mi mirada,
       si acaso me extrañará en su lejanía,
       si me recordara en su nuevo destino.

La imagino cruzar la ciudad,
el viento frío la seca poco a poco,
va perdiendo un poco de sí a través del viaje,
yo voy perdiendo un mucho de mi por la misma razón.

     Llega por fin al campo, más amarilla que verde,
     se siente parte de él, pero no por completo,
     algo no cuadra, ya no es lo mismo.

Cae sobre un pequeño charco,
pero el agua ya no la reconforta,
se imaginó este momento tantas veces
y resultó ser totalmente diferente.

     Sus sueños hechos realidad,
     son realidades que ojalá siguieran siendo sueños
     y un escalofrío la recorre y nota el café marrón
     de su propia estructura.

Decide regresar a donde fue feliz,
pero cada vez es más complicado retomar el camino,
recuerda la vereda, pero su pequeño cuerpo no da para más.

   Tiempo después,
   siento una pequeña partícula de polvo entrar en mi ojo,
   y de repente, como un relámpago, me llega el recuerdo de la hoja.

Por un instante, pienso, sí notó que yo la observaba.
Por un instante, pienso, sí me quiso.
Por un instante, pienso, logró volver a donde fue feliz.

                                                                                                             FABO



jueves, 17 de octubre de 2019

Pasos ansiosos...

Mis pasos ansiosos
mandan a unas piernas en letargo
a que apresuren su paso
porque viene la lluvia.

    La acera húmeda susurra
    en cada contacto que tiene
    con la suela de los zapatos negros
    y dice tiernamente, "avanza".

 Por un momento creo escuchar la lluvia,
 pero al voltear,
 es solo una parvada de pájaros grises
 que emprenden el vuelo al unísono.

     La brisa delata el temporal,
     llega de avanzada
    para lo que promete ser
    una guerra entre nubes y vientos.

 Las calles se tiñen de gris
 y todo se torna en melancolía,
 hasta las sonrisas pareciesen
 simples muecas de empatía.

    Los pasos ansiosos se detienen,
    la mano temblorosa estira un dedo,
    el timbre afónico resuena
     y por fin, la puerta se abre lentamente.

                                                                                                                FABO
   

jueves, 3 de octubre de 2019

El beso del mar...

Su cabello ondulante era hipnótico ante mi débil mente que caía cada vez más y más profundo en un estado de letargo, en el que ni el romper de las olas ni el rugir de los cielos podía despertarme. Mis manos temblaban, pero no era el viento frío el que las sacudía sino la necesidad de tocarla, de sentir su húmeda piel latir delante de las yemas de mis dedos.

El cuerpo entumecido se negaba a moverse a pesar de que mi espíritu ya había corrido a su lado, las voces de los demás tripulantes poco a poco se apagaban y yo sólo percibía una melodía en mi mente, sutil y a la vez estruendosa, como si tuviera mi propia orquesta tocando las más suaves melodías de Frédéric Chopin, me hicieron recordar mi infancia en ese pueblo de pescadores con mi padre enseñándome a hacer un nudo doble y a soltar las velas de su pequeña barca; me hizo recordar cuando me enamoré del mar por primera vez cuando sentí su suave beso salino en mis labios y su mano tenue en el viento despeinar mi cabello, entonces supe que el paraíso debía de ser así. Me hizo recordar cuando la conocí, a ella, la de cabello claro y ojos de miel, la que me hizo olvidar el mar y lo demás. Me hizo recordar su partida, pero de una forma más melancólica que dolorosa; fue por ello por lo que me uní a la marina, para recorrer de nuevo ese océano que siempre fue mío y yo que lo había olvidado.

Sus ojos brillaban como dos estrellas encerradas en el cutis de mármol que poseía, las gotas que escurrían lentamente por su rostro parecían un sudor sutil, tal vez por las temperaturas del Pacífico en esta época. Se aproximaba y su nadar tenía la gracia de un delfín inocente. Yo no podía más que amarla a cada nudo que ganaba a nuestra distancia, juro que podía escuchar mi nombre en su voz, pero ella no movía los labios. Más cerca le pedía yo inmóvil, y pareciese que escuchara mis súplicas... más cerca... más cerca... justo al llegar a la barca se detuvo y recargo sus delgados brazos en la orilla, su sonrisa se notaba seductora e inocente a la vez, en su mirada las olas rompían con furia, se elevó y pude ver su torso desnudo y suave, se elevó aún más y pude notar las escamas de un verde brilloso aperlado, me tomó de la nuca y me besó. Sus labios sabían exactamente como el beso del mar, sentí como poco a poco mi vela se apagaba y yo fui feliz de que su luz se extinguiera por un soplo marino.

                                                                                                                                 FABO     

lunes, 30 de septiembre de 2019

Neblina...

Se nubla el horizonte
y las corrientes callan,
la luna se esconde
y la noche no es nada.

    Justo en ese momento
    donde no existes aún
    llega un pensamiento
    que te crea en un instante.

 Los cantos de sirenas
 trastornan mi poca cordura
 y busco estrellarme en las rocas
 de tu ilusoria sonrisa.

    Cae la soledad a gotas
    como tormenta tranquila
    esa que parece que no moja
    pero te llena de melancolía.

Las voces resuenan como truenos
inundando el ambiente tranquilo
toda mi calma transmuta
para convertirse en agonía.

   No busco más tu silencio
   ni me lleno de cobardía.
   sólo quiero dormir tranquilo
   a pesar de tu inexistente estadía.

                                                                                                      FABO

viernes, 13 de septiembre de 2019

Ten consideración vida mía...

Ten consideración vida mía,
que si los paso siguen caminando
son sólo para encontrarte
aunque sigas en la lejanía.

   Ten consideración vida mía,
   que los días perduran un instante
   pero las noches
   esas duran todavía.

 Ten consideración vida mía
 que pensé que tu recuerdo se alejaba
 y que eras cosa de un pasado
 pero que de ti seguía enamorado
 eso yo no lo sabía.

    Ten consideración vida mía
    que a veces la mente se nubla
     y pierdo algo de perspectiva
    pero cuando hago caso de los sueños
    entiendo desde cuándo te quería.

Ten consideración vida mía,
que tú eres todo lo que no he querido
todo lo que no he deseado
y serás siempre el amor de mi vida.

                                                                                                    FABO