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martes, 30 de abril de 2019

Coincidencias...

"Qué coincidencia" pensé,
cuando noté que la soledad y tú
comparten el mismo aroma.

    Cuando me di cuenta de que
    aquellos pasos que he dado
    son los que me tienen lejos de ti.

Cuando la luna salió
y me percaté que también
te estaría iluminando.

   "Qué coincidencia" pensé,
    cuando caí en cuenta que
    ambos somos contemporáneos.

Cuando supe
que tenemos la misma hora
pero no el mismo tiempo.

   Cuando la tarde cayó ligera
   como aquella vez lo hiciera tu vestido
   en una tarde igual.

"Qué coincidencia" pensé,
  que te estaba pensando
   justo cuando llegó tu recuerdo.

Cuando te di un último beso
precisamente la tarde
que te vi por última vez.

    Cuando el girasol dio una vuelta
    y te encontró exactamente
    el día de tu cumpleaños.

"Qué coincidencia" pensé,
 yo aquí escribiéndote estas líneas
 y tú que las acabas de leer.


                                                                                      FABO




 


martes, 22 de enero de 2019

Lo beat...

Suave sube el suspiro
y baja lento , permeante y audaz,
no destellan las luces a lo lejos,
pero por dentro, todo se ilumina
con un sol de llanto tenue.

   Las gotas resbalan una a una,
   las hojas se mecen a su ritmo
   y la tierra se humedece más y más
   en su juego de verano.

Las huellas hablan de sus memorias
olvidando el futuro que les espera
al ser borradas por próximos pasos
que aún esperan por ser dados.

    El asfalto calla,
    y la noche multicolor
    alumbrada por falsas estrellas policromáticas,
    se llena de un aire que se santifica
    a través de sus fervientes pecadores.

 Un hielo más en el vaso,
 un whisky más en el hielo,
 un sorbo más al whisky
 un aliento más al sorbo,
 una promesa más al aliento
 una esperanza más a la promesa
 un recuerdo tuyo a la esperanza
 una realidad frente al recuerdo.


                                                                    FABO
 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Sentidos...

A mi tanto que me gusta verte
y tú escondida en todas partes,
en el fulgor de la mirada de una niña,
en el fraguar de la mirada de un anciana.

    A mi tanto que me gusta escucharte
    y tú hablando por lo bajo en todas partes,
    en el eco de los pasos de un museo,
    en el vibrar de las cuerdas de un concierto.

 A mi tanto que me gusta olerte
 y tú dejando tu fragancia en todas partes,
 en el aroma que despunta con el alba,
 en la esencia que llega tras la lluvia.

    A mi tanto que me gusta probarte
    y tu brindando tu sabor en todas partes,
    en lo dulce de llevarte en mi memoria,
    en lo amargo de saberte tan lejana.

A mi tanto que me gusta sentirte
y tú cediendo tu tacto en todas partes,
en la suavidad de las sábanas aun tibias,
en lo ríspido del juicio cuando callas.

                                                                             FABO

martes, 2 de octubre de 2018

La pared...

Me niego a ahogarme en un pantano de negro lodo y esperanzas fallidas... dijo a la pared casi susurrando,  mientas sus manos se deslizaban lentamente por su frío y liso color azul grisáceo. su frente pegada a ella queriendo absorber su indiferencia, su mero estado de existencia, el ser sólo una pared fabricada de múltiples elementos y que al final sólo tiene una utilidad. La envidiaba, "maldita pared" imperturbable, inmutable, afónica, inerte, insensible, estoica y atemporal. Puede ser que su color se pierda y poco a poco los granos de concreto que la compongan se vayan separando uno a uno por el pasar del tiempo; pero ella no lo notará, jamás sabrá que existió alrededor de ella un hogar, una ciudad, un país, un mundo, un universo... que personas rieron y lloraron junto a ella, que se gritaron improperios y que palabras de amor fueron susurradas en oídos extasiados.

Ella no sabe de reformas constitucionales o de mandatos divinos, no venera a un dios que la hizo ni maldice a un demonio que la hará sucumbir, ella no peca ni obra con moral. Esa pared no sufre por amores o desventuras, la economía le da un carajo al igual si una pared al otro lado del mundo es su familiar. Le da lo mismo su nacionalidad pues ni siquiera se sabe pared. No es racista con las paredes hechas de adobe o de tablaroca y mucho menos le importa su color o textura. Esa pared no sabe de pintura ni poesía, a pesar de que pueda estar rayada con una frase soez, o adornada con una sublime pieza de Velasco... a ella le daría lo mismo ser pared de consultorio colgando títulos rimbombantes,  que ser pared de casa humilde donde viven más de diez.

Me niego a sentir, me niego a llorar por desamor y ausencias, me niego a ser partícipe de un mundo en el que todo tiene precio y a su vez nada vale... Yo quiero ser pared yo quiero dejar de sentir y que me importe, me niego a dar mi vida por un ideal, es más, me niego a tener vida, ni la he pedido y se me ha dado, ¿por qué no es de esa misma forma el amor o la riqueza?, ¿quién es digno de una o de otra?... quiero ser pared... quiero ser pared...

Sus puños temblaban y las lágrimas recorrían sus mejillas como ríos alimentados por la angustia de saberse derrotado. Su cuerpo delgado, se sentía más frágil que nunca, poco a poco fue cayendo sobre sus rodillas hasta quedar con el rostro inmerso en unas manos, que ya no temblaban; no porque no quisieran detenerse, sino porque la fuerza menguaba.

Sintió entonces una mano reconfortante en su hombro, pero ni siquiera tuvo el valor de girarse y saber quién buscaba su atención. ¿Qué más daba que fuera Dios o el diablo?...

"Sabed amigo mío, y lo llamo amigo porque como el latín de la que proviene esta palabra, yo lo amo. No por ser hombre, ni siquiera por ser humano... lo amo por ser, por eso y no más... Sea usted pared si así lo desea, se usted lo que quiera, menos un derrotado. Si es pared, sea pared de orfanato y dé cobijo a los desprotegidos, sea pared de cuartel y defienda a los que defienden su causa, sea pared de hogar y proteja de las inclemencias del tiempo a una madre y sus hijos, sea pared de oficina y brinde un espacio para que alguien se gane la vida, sea pared de museo y resguarde los tesoros del mundo, sea pared de templo antiguo y dé fe de lo grande que la humanidad ha sido dando testimonio de que no todo está perdido... Sus palabras suenan desesperadas, pero es a causa de un corazón grande que se siente destruido, las penas duelen, pero no matan, la reconstrucción de un templo como el suyo a veces lleva más de tres días... La banalidad no va con usted, por eso sus dolores son los del mundo y no sólo los suyos. sus pensamientos se elevan y su conciencia le grita Marcha... usted ponga el rumbo. No mi amigo, usted está muy lejos de solo ser pared, usted está destinado a ser templo, constrúyase con los ladrillos de ese antiguo ser que era y que hoy por sus ideas está roto, tenga valor de conocerse y que la vida no se le pase de largo, que el día que ésta se le escape se dará cuenta que desperdició el más grande don que se le ha dado... el don de ser usted."

Giró entonces su rostro y sosteniendo su hombro se encontraba él... con una mirada en calma y una sonrisa casi paternal... por un momento no comprendió nada hasta que ese "él" se alejó lentamente...

Un fuerte ruido sonó haciéndolo despertar, la fotografía que tenía en el buró había caído por el movimiento brusco de su mano, levantó la foto y la observó con detenimiento... "Mañana empezamos a construir" dijo... mientras limpiaba una lagrima causada por el mejor sueño que había tenido en su vida.


                                                                                              FABO

jueves, 27 de septiembre de 2018

Un día normal...

Amanece
y el sigilo de un nuevo día
se siente entrar por la ventana
con sus tímidos rayos áureos.

     Atardece
    y el día mira su plenitud
    escondido en los pasos firmes
    de un mundo en movimiento.

Anochece
y todo cae en un sopor nocturno
mientras la nubes acarician
un rostro suave de un pálido blanquecino.

      Mientras todo eso sucede
      la hoja en blanco me aguarda desafiante,
      y yo con más firmeza en el corazón  que en la pluma,
      te escribo....


                                                      FABO

  


lunes, 10 de septiembre de 2018

La eternidad en tu mirada...

Miro el reloj... 14:28... dos minutos de sobra antes de llegar puntual a nuestra cita, y cómo no hacerlo si yo siempre deseo robarle los nanosegundos al tiempo para poder estar un instante, sólo un pequeño instante más contigo. Lo que pasa es que contigo todo es atemporal, eres lo que en Física se conoce como "singularidad", contigo las reglas del tiempo-espació no se cumplen, pero así eres tú, las reglas no concuerdan contigo, eres un ser que va creando mundos a su paso y esos universos se van sumando a uno mayor hasta conformar el mío, donde yo existo, y soy... porque estoy contigo.

Por fin 14:30... toco el timbre de tu casa y a lo lejos, como si en la cima de una montaña te encontraras, escucho tu voz acogedora que desde ese punto geométrico desconocido lanza una promesa de felicidad con un simple "Ya voy". "Ya vienes"... pienso... y esa espera se vuelve un mundo de posibilidades. Decía la abuela "la espera desespera", y como siempre tenía razón, sin embargo, contigo mi amada "singularidad" eso a veces no aplicaba, si bien mis ansias de tenerte cerca crecían exponencialmente con el saber que estaba a unos segundos de verte, también se volvían material de novela, cuento o relato... llámale como quieras... me imaginaba tu rostro al espejo retocando los últimos (pero más importantes) detalles del maquillaje, mirando tu vestido por diversos ángulos, todo con prisa pero con su respectivo tiempo. El correr por las escaleras con ese tic tac de los tacones, el grito de "Mamá ya me voy" que te toma exactamente 1.66 segundos, la respuesta de tu madre "Sí, está bien, no llegues tarde" que dura 3.10 segundos... la última mirada rápida en el espejo pequeño de la sala y por fin las puertas de mi propio paraíso que se abren, con esa luz del fondo que entra por el jardín brindando una atmósfera celestial a la aparición de mi propio ángel de la guarda.

Te admiro de pies a cabeza, no porque te esté analizando ni mucho menos, sino porque es tu mirada lo último que me gusta ver en ti, la cereza del pastel, el último chocolate de la caja, la última nuez acaramelada de la bolsa... miro tus zapatos lindos, tu vestido rojo ceñido a una delgada figura, el pecho erguido y los hombros relajados, el cuello largo... y tu sonrisa en rojo carmín... y es ahí donde se genera mi propio Big Bang. 

Me quedo absorto en la comisura de tus labios que se levanta levemente en un ángulo casi imperceptible, pero lo suficiente para irradiar una sonrisa sensual, pícara y feliz, las pequeñas líneas en tus labios que se vuelven un microsistema montañoso rojizo y seductor... 14:35:25. La caverna de los deseos se entreabre lentamente dejando ver el tesoro de perlas blancas que sellan una cueva aún más misteriosa. 

En ese momento, aunque tú y yo no lo sabemos, está naciendo un pequeño niño en Étretat, en las costas de Pays de Caux, Francia; su nombre será Etienne y se enamorará de la hermosa Isabelle la cual será el gran amor de su vida; aunque terminará casándose con Anabell, una chica de París enamorada del color rojo. En la ciudad de Chiang Mai, Tailandia, el abuelo del pequeño Arthit lo lleva por primera vez al templo Wat Chedi Luang esperando que sienta su espiritualidad, es ahí donde el pequeño descubre que quiere ser un monje budista. En Chile, para ser más exactos en Futalefú, en la región de Los Lagos, en la Patagonia; Carlos le está proponiendo matrimonio a Lauren, una americana que conoció hacía tres meses en una cabaña para exploradores en el bosque. En Medellín, Colombia, una pareja hace el amor por última vez, antes de que ella parta a Inglaterra a terminar su doctorado. Más allá de nuestro sistema solar, dos estrellas chocan por la atracción gravitacional creando una nueva galaxia que no se conocerá sino hasta dentro de 600 años a partir de este momento. A seis cuadras de tu casa, en su departamento, un anciano acaba de dar su último aliento de una vida feliz y plena, dejando esta vida con un suspiro suave y una sonrisa en los labios. En la Ciudad de México, Claudia después de tres meses de intentarlo, por fin ha quedado embarazada. En un pantano en Florida, E.U.A. un cocodrilo pone un huevo dentro de su nido, y a escasos milímetros de mi zapato una hormiga lleva una migaja de la galleta que tiró un niño de cuatro años que juega en su triciclo a unos metros de nosotros.

El mundo sigue y siento la vida fluir entre mis entrañas y mi alma, siento explotar, deshacerse y reinventarse cada célula que me compone, una pequeña gota casi imperceptible de sudor recorre mi frente, un poco por el calor, un mucho por la emoción de verte... 14:35:30... veo tu nariz fina y afilada... 14:35:35... por fin llego a tus ojos castaños... 

...y es ahí donde pienso tomarme mi tiempo.

                                                                                                                   FABO

miércoles, 30 de mayo de 2018

Te voy a extrañar...

Te voy a extrañar,
porque las tardes han perdido su color,
el matiz dorado sólo se percibe en la pupila
pero el alma...
esa se queda en recuerdos apagados.

    Te voy a extrañar
    porque contigo había caminos
    que llevaban a lugares imposibles
    como imposible era no quererte.

 Te voy a extrañar
 porque la marea me llama
 y sólo borra un par de huellas,
 eso no es soledad,
 sólo que me dejaste conmigo.

    Te voy a extrañar
     porque te llevaste noches buenas y malas,
     porque la sonrisa y el llanto te siguieron
     y los días son sólo eso, un día más.

Te voy a extrañar
por convicción más que por necesidad,
porque la sal condimenta la vida, no sólo la suerte,
porque el vino también se hace vinagre, y aún así es manjar.

    Te voy a extrañar
    más que nada,
    porque vida hay mucha,
    pero personas como tú... no.

                                                                                                       FABO