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lunes, 21 de mayo de 2018

La ruptura...

No digas tonterías que las noches se ven más oscuras inmersas en tus mentiras, no digas más, que parece que tu boca se empeña en decir aquello que no existe como si de una verdad absoluta se tratara, parece que lo que mejor haces es mentir, es desbastar una verdad y llevarla al terreno de la fantasía, esa que construyes tan fácil. Es un don, no te lo niego, deberías de ser cuentista o literato, que las novelas que inventas con esa facilidad me llevan a pensar que eres un genio o un loco. La realidad se transforma poco a poco conforme tus palabras vibran en el viento, pareces un creador de mundos alternos, de universos, de vidas, y no precisamente la mía. Deja de soñar despierto y de decir todo aquello que piensas, a veces callar también es de sabios; pero ¿qué vas a saber tú de eso? si lo más sabio que has dicho es que "entonces no dirás más".

Sus ojos encendidos por su retórica brillaban como carbones en una hoguera que está a punto de extinguirse. Sus manos temblaban con la furia de un titan a punto de ser liberado, como si un pequeño sismo sacudiera su humanidad y aun así buscara el control. No era ira en sí, era desgaste, era necesidad de parar, eran esas ganas de dejarlo todo atrás y tomar el primer vuelo a cualquier parte, donde su suerte no fuera dicha ni por quiromancia ni por cartas astrales, ni por estrellas, ni lunas; era la mera necesidad de manejar su vida a su antojo y a su favor. No buscaba culpables, y de existir uno sería ella, ella y no más, por el mero hecho de ser "ella", por la sencilla razón de que optó por dejar su vida en las manos de él. El amor es algo tan fuerte y tan frágil; es capaz de llevarte a cruzar el mundo descalzo entre pantanos y desiertos por ver a esa persona por la que todo lo puedes, sin embargo, al ver al ser amado como un humano más, esa fuerza termina moviéndose en tu contra y te desarma y te arranca el alma y la destroza, y sí... no te queda más que amarte a ti mismo... ¿quién lo diría, no?, que al final solo eras tú, para ti y por ti... ironía.

Yo no invento falacias, ni cuentos ni dramas, la verdad es cruel, pero es cierta, yo te amo por ello lo digo así, sin miramientos y a quema ropa, contigo nunca he sabido ser de otra manera, así como tú tampoco, si nos quisimos en un principio fue precisamente por eso. No sigamos enamorados de lo que fuimos y no somos más, es más triste vivir en una mentira día tras día que romper con esa cadena para sentir la libertad de no mirarnos con máscaras de falso entendimiento. Hay amor, eso no lo niego, pero ¿qué amor nos queda? si esta llama hace tiempo que se consumió, ¿es acaso un amor de tradición, de costumbre o de necesidad?, no lo creo, porque ni tu ni yo somos así, y si es que lo somos es precisamente por esa razón que no podemos serlo más; tu eres aquello que siempre quise y yo lo mismo para ti, pero hoy el rumbo se perdió, no te pido entendimiento, te pido comprensión y que veas en tu corazón que la vida no es como uno quiere, sino como es y ya. No será fácil dejarnos atrás, y créeme que no es lo que busco, una vida a tu lado no es algo que se borre con lluvia. Lo que te pido es dejar de dañarnos en pos de un "cariño" que nos mata más y más cada día.

Su semblante sereno hablaba de que era una idea plenamente meditada y decidida; en cuestiones de verdad nunca vacilaba, era hombre de palabra, no por ello siempre certero, pero sí firme en sus ideales, nada de lo que había dicho era mentira, o por lo menos no para él. En su existir bohemio no había nada peor que la monotonía de la vida, por eso pensó tanto en esa relación tan seria, se conocía y no quería que el final fuera precisamente el que estaba viviendo. Cada lágrima de ella, era una daga que se calvaba en él, es verdad que la quería, pero también quería más del mundo. Esa maldita necedad de verlo todo, saberlo todo, vivirlo todo... para él, ellos ya se habían vivido lo suficiente, o por lo menos esta parte de su historia.

Ninguno dijo más, tomó la maleta y el abrigo y salió por la puerta. Suspiró un segundo antes de cerrar la puerta y musitó muy por lo bajo un "lo siento"... ella susurro un "te quiero".... 

Ninguno de los dos alcanzó a escucharse.

                                                                                                                 FABO




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