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martes, 18 de abril de 2017

De ayer, de hoy...

Resuenan las notas antiguas,
las voces del ayer suenan tan claras
y los recuerdo dejan de serlo
para convertirse en realidades.

   Tus besos vuelven a quemar
    y tu aroma vuelve a llenarlo todo,
    mi fe se renueva como en días santos
    y mis pecados renacen por ti.

 Tus palabras recorren mi ser
 y pasan suaves
 como una serpiente
 que se arrastra por la arena
 dejando los surcos de su andar,
 dejando esperanzas en el mío.

     Tu cintura se ciñe en mis brazos
     y mis brazos se entumecen de emoción,
     mis manos necias que no te sueltan
     y yo apenado por dejarlas.

 No quisiera pensar en ti
 o por lo menos no tan a menudo,
 tal vez sea tu boca roja
 o tu vestido negro,
 tal vez, sólo sea mi imaginación
 o será que esta noche llueve.

        Amanece
        y el sol se levanta lentamente
        dominando el horizonte,
        yo por mi parte hago lo mismo,
        me levanto lentamente
        dominando tu ausencia.

 "Es hora de marcharme"
  le digo a tu recuerdo mientras lo miro de reojo
  "Si quieres, tú puedes quedarte un rato más".


                                                                                                 FABO

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y es que tus musas siempre llevan vestido negro y labios rojos? O es solo una que regresa siempre a ti sin que lo pidas?

FABO dijo...

Ella es una, la de siempre... y nada más...