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jueves, 14 de agosto de 2014

Sin despedidas...

"Hoy me he dado cuenta que usted y yo, no compartimos más los mismos sueños ni el mismo espacio, he notado que sus paso se alejan cada vez más y los míos por más que tratan de alcanzarla se pierden en el vacío de la noche donde su luz no se encuentra por ningún lado. Es por esto que he decidido dedicarle éstas últimas lineas, ya que mi voz no alcanza su oído y mucho menos mis gestos o mi sonrisa o mi mirada, o las ganas de estar con usted; así que espero que por lo menos éste escrito logre hacer lo que yo no he podido, plasmarse en su mirada, y que a cada palabra le siga el tono de mi voz en su mente, así por un momento estaré en usted como hace tiempo, y me sentiré afortunado porque me recordará, no sé si con gusto o no, pero a fin de cuentas me recordará. He querido preguntarle tantas cosas, sin embargo ahora ya todo carece de sentido, ya no importan más las respuestas pues a su vez, las preguntas han perdido todo su valor; no sé si eso sea bueno o no, tal vez simplemente nunca nos pertenecimos el uno al otro; o puede ser que nos hayamos pertenecido por un breve espacio en el tiempo en el que ambos nos sentimos vivos. He pensado que la lejanía no es lo que realmente nos ha separado, sino la mismas ganas de hacerlo, tal vez fueron mis ocupaciones o las suyas, aunque de verdad le digo que siempre busqué ocuparme de usted, y usted que no lo notaba, pero nada de eso importa ya. Quiero aprovechar estas últimas palabras que le dirijo para decirle que la he querido de verdad, que le agradezco haber sido musa, causa, pretexto y razón, de todo cuanto hice desde que tuve la fortuna de conocerla; ahora no le digo adiós ni hasta pronto, sólo le digo que espero que la vida, con su continuo juego de azar, nos lleve al punto donde debemos estar, aunque de ser sincero, a usted siempre la llevaré conmigo." Al terminar el breve escrito, colocó la pluma a un lado, sopló sobre las palabras aún frescas como tratando de imprimirle su alma y su conciencia, para que al ser leídas realmente demostraran el propósito por el que fueron escritas. Se levantó del escritorio y se miró al espejo, había logrado no perder la compostura y eso le hacía sentir orgulloso de sí mismo, no era la mejor manera por la cual le hubiera gustado despedirse, pero sí era su única opción. Acomodó el nudo de la corbata, tomó las maletas y se dirigió a la puerta. Hacía mucho tiempo que ella había dejado de buscarlo, hacía tiempo que él había perdido la esperanza de encontrarla. Salió por la puerta y buscó las llaves para cerrarla, justo en ese momento escucho detrás de él "¿sale usted de viaje" con el matiz de esa voz que tantas veces soñó con escuchar, giró y la observó tan linda como la última vez que había podido mirar sus grandes ojos negros, "Así es" contestó tranquilo y serio, "Sucede que quería tener algunas palabras con usted" le dijo poniendo una cara entre nerviosa y triste. Él la miró fijamente por un segundo que sintió como una eternidad, "Yo también" le dijo al estirar la mano con la carta "aquí esta todo", ella tomo el escrito entre sus manos, él la beso tiernamente en la mejilla, tomó sus maletas y subió al coche con la vista siempre hacia adelante.

                                                                                                                           FABO