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martes, 22 de julio de 2014

A mi manera...

A veces su recuerdo me toma por sorpresa,
me llega así de pronto,
y siento su suave velo envolverme con aquel deseo
con el que ambos nos encontramos en medio del camino.

     Lo guardo en mi bolsillo, en el pañuelo blanco,
     y al llegar al parque lo dejo volar de nuevo
     para que se esconda entre los árboles,
     entre las risas,
     entre la vida misma,
     que se sienta tan suave como el viento que gira
     y canta la canción de su sonrisa.

         Entonces veo como caen la hojas,
         las gotas de lluvia le siguen,
         mis pasos tristes les siguen,
         giro mi rostro sólo para darme cuenta
         que a mí nadie me sigue.

    A veces pienso que mi amor por ella
    es eso, sólo mío, entonces
    me doy cuenta que ella es para mi
    aunque ella aún no lo note,
    porque estoy seguro que lo sabe,
    pero se esconde detrás de la falsa soledad
    que se siente como bohemia,
    aunque se nota a leguas,
    que no le queda.

          Tal vez ya no la quiero, y me aferro a quererla,
           tal vez ya no la amo
           y es el mismo amor el que me hace pensar en ella,
          me siento inmerso en un vaivén de olas siniestras
          que me mecen por su cuerpo ausente
          hasta marearme de tanto pensarla.

   Tal vez alguien más ocupa su mente,
   y quizás sea lo mejor,
   porque yo no soy como la demás gente
   y puede que no llegué a quererla como ella quisiera,
   pero de algo tengo la plena certeza,
   y es que yo siempre
   la amaré a mi manera.

                                                                                                  FABO