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lunes, 2 de junio de 2014

Rock & go...

El sabor del whisky aún se sentía en mi boca, mezclado con el tabaco y un poco de la esencia de su perfume, Sentía en mi cabeza la banda aun tocando ese rock estridente de los 70's, como la noche anterior; mi cuerpo se sentía exhausto y fatigado. No quería abrir los ojos, sabía perfectamente que había caído hacia el país de "Nunca Jamás" persiguiendo al conejo ataviado en un vestido rojo sensual, con los labios aún más rojos y la mirada profunda casi oculta bajo el largo cabello negro; recordaba ya entre el velo del ultimo "shoot" que su sonrisa radiante y perturbadora me invitaba a olvidar todo, a abandonarme completamente a su religión donde cada acorde de guitarra me hacía imaginarla con menos y menos ropa, nos besamos al estilo rock & roll, salvaje, loco, agresivo, divertido, sólo éramos ella y yo, la pista y las luces multicolores, las bocinas a todo volumen y los tragos llegando de cualquier parte. Sonrisas y gritos, todos éramos amigo, hermanos sin siquiera haber cruzado una sola palabra, la hermandad se cerraba con el chocar de una copa y gritar "salud", los nombres iban y venía, sin embargo ella seguía a mi lado por más que la multitud la empujaba a marcharse, por un momento la perdí de vista y sentí que mi corazón dejaba de latir; pero al comenzar los poderosos acordes de "Killing Flor" mi propio mesías en la figura de Jimi Hendrix la trajo de vuelta, sentí su brazo sobre mi cuello y los dos dejamos ir todo el furor en un grito. El club cerraba y el sol amenazaba con descubrirnos; subimos al auto y yo sin saber en dónde me encontraba la ame por todo el tiempo que estuvimos juntos. El día lanzaba sus rayos como inquisidores a través de las delgadas cortinas, por fin me decidí a levantarme, trate de asimilar la oleada de ideas y recuerdos que se estrellaban en mi mente, a lo lejos de nuevo Hendrix, caminé hacia la música y la vi medio desnuda frente a la ventana, fumando un cigarrillo y un vaso de nuestro amigo el Sr. Daniel's, me extendió la mano y tomé el vaso aún con hielos; pude observar su tatuaje de un conejo en la nuca y no pude evitar sonreír, la tome de la cintura "me gusta como vives el rock baby" me dijo con esa voz sensual y ronca de trasnoche, "es hora de irme", le dije poniendo mis labios suavemente sobre su oído, ella esbozo una sonrisa "ya sé donde encontrarte", la bese con toda el alma, justo al abrir la puerta pude escuchar como decía... "rock & go baby.... rock & go".

                                                                                                                                                FABO 

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