Follow by Email

viernes, 31 de enero de 2014

El hombre árbol, o el árbol hombre...

El sol estaba en todo lo alto iluminando hasta donde la vista alcanzaba, las nubes avanzaban rápidas mezclándose por el viento que las empujaba; el pasto suave vibraba y se retorcía creciendo lentamente con los rayos de aquél sol. Fue entonces que el árbol sintió esa necesidad de conocer todo aquello que no estaba a su alcance, quería saber más de todo y el porqué de ello pero jamás lo lograría siendo un árbol; pensó detenidamente en cuál sería la mejor manera para hacerlo y descubrió que sólo dejando de ser árbol lo conseguiría, así que un día bajó las ramas y dejo secar su tronco, poco a poco fue despegando su propia madera formando una silueta, primero amorfa y después algo que parecía una mano, un brazo, un cuello, una cabeza, un pie... un hombre. Cayó sobre la tierra húmeda que cubrió la madera por completo, el sol secó la lodo y el viento que soplaba fuerte golpeó su rostro despertándolo; lentamente se incorporó y abrió los ojos, giro el cuerpo un poco y detrás de él se encontraba un gran tronco seco con una figura humana que lo atravesaba, debajo unas raíces fuertes pero muertas. Observó sus manos y sus pies descalzos, se sintió cada parte de su cuerpo; todo era perfecto, giró de nuevo la vista al tronco, apretó la boca y los puños y con un gesto de decisión dio el primer paso firme al encuentro de su nueva vida.

                                                                                                                                             FABO     

No hay comentarios.: